miércoles, 8 de marzo de 2017

Dos mujeres imprescindibles en la historia de la literatura. Leonor López de Córdoba y su relación con Constanza de Castilla




La historia de España, y del mundo en general, registra un sinnúmero de obras científicas, artísticas y literarias pertenecientes a nombres masculinos. Sin embargo, siempre nos hemos cuestionado la presencia de las voces de las mujeres y el papel que jugaron personajes imprescindibles en la literatura de los siglos XIV y XV, entre las que encontramos nombres como Elena Quottanner, Isabel de Villena, Florencia Pinar, Teresa de Cartagena, Constanza de Castilla y Leonor López de Córdoba. Sobre estas dos últimas autoras haremos énfasis en este opúsculo.
Si nos centramos en la historia de la literatura castellana encontramos ciertas particularidades en los textos escritos por mujeres. Podemos identificar, por ejemplo, diferentes tópicos que son recurrentes y abordados de manera común entre las autoras, tales como la maternidad, la humildad, la espiritualidad, el sacrificio, el amor, la vida misma, el testimonio, entre otros.

Por otro lado, María Mar Cortés hace referencia sobre algunas escritoras de dicha época y nos dice que:

No alzan la voz para oponerse a los valores medievales y patriarcales que ellas parecen aceptar, pero piden una restitución moral, política y social […]. Ofrecen un tipo de narración autobiográfica que refleja el aspecto femenino de la vivencia humana en unos siglos en que se seguía asimilando la “voz pública” y la composición escrita al hombre. Es decir, inauguran, en sus lenguas respectivas, la lista de obras literarias compuestas por mujeres y, además, el género autobiográfico (Cortés, 2006: 129).

 Lo anterior podemos vincularlo con las Memorias dictadas por Leonor López de Córdoba en la que encontramos un relato autobiográfico que, además, se enmarca en un escenario de la historia política de la España medieval. La Vida y tragedias de Leonor López de Córdoba es la primera obra castellana registrada en la historia y en la que se reconoce la autoría de una mujer.   

Leonor López de Córdoba fue una mujer nacida en Calatayud entre los años de 1362 y 1363, descendiente de una familia miembro de la nobleza española, motivo por el cual todos los acontecimientos políticos influyeron de manera directa en su vida y en sus relaciones:


Y el señor rey mandó que le cortasen la cabeza a mi padre en la Plaza de San Francisco de Sevilla, y que fuesen confiscados sus bienes, los de su yerno y los de sus valedores y de quienes que se habían criado en su casa […]. Y los demás que quedamos estuvimos presos nueve años, hasta que falleció el señor rey don Enrique (Cortés, 2006: s.p.).

En el fragmento anterior podemos notar el tono conversacional en el que López de Córdoba relata los episodios, posiblemente, más trágicos de su vida y en los que, al mismo tiempo, da un aporte para la historiografía al proporcionar datos de lo sucedido en aquellos años y que, además, corrigen o cuestionan versiones oficiales de la época.

Las Memorias de López de Córdoba es, también, uno de los primeros textos, de autoría femenina, en la literatura europea en el que el tema religioso no se aborda de manera primordial. Lo anterior podemos contrastarlo con la obra de otra escritora representante de la época, nos referimos a sor Constanza de Castilla quien dedica y dirige sus escritos a temas estrictamente religiosos.

Podemos considerar que ambas autoras tienen un punto de encuentro que radica en la exaltación a la imagen de la Virgen y la idea de tenerla como modelo de comportamiento a seguir en cuanto a su forma de vida. Cortés Timoner hace una comparación entre la historia que relata doña Leonor con el sufrimiento de la madre de Cristo: «En la imagen que proyecta el cortejo fúnebre, parece buscar cierta identificación con la Virgen, que sacrificó a su hijo por amor. Leonor también perdió a su primogénito por lealtad al judío que había protegido» (Cortés, 2006:123). Partiendo de lo anterior, podemos apreciar la manera en que Leonor López de Córdoba se identifica en relación a la historia de la Virgen al presenciar y sufrir la muerte de su hijo.

Si analizamos el capítulo 25 del Libro de oraciones de sor Constanza podemos encontrar este mismo tema, pero abordado de diferente manera y con otro propósito: el de narrar un acontecimiento tan importante para el cristianismo y utilizarlo para fines didácticos con las mujeres y jóvenes de la congregación que dirige:

La mutualidad de su sufrimiento se refleja en la estructura del capítulo: la primera mitad vista por los ojos de Cristo y oída por sus oídos, y la segunda parte por los de María. A causa de la fuerza descriptiva de la narrativa, es fácil imaginar y participar en la escena que afecta tanto a Jesús. El pasaje rebosa de palabras expresando el sufrimiento de María: 'la dolorosa madre,' 'llena de dolor,' 'yva turbada ensangustiada', 'muy aquexada se apresuró por se llegar a ti' (12r, 12v). El sonido de 'gemidos'  acompaña las copiosas lágrimas de María. En vez de la imagen usual de la María desmayada, Constanza emplea una imagen claramente femenina de Jesús, quien casi se cae a la tierra en un desmayo, para dar a entender su sensible sufrimiento (12v) (Wilkins, 1995: 345).

Otro punto de encuentro que podemos apreciar entre doña Leonor y sor Constanza es el hecho de pertenecer a familias de clases privilegiadas, además, les une cierto parentesco (la madre de Leonor era pariente del rey don Pedro, el abuelo de sor Constanza) y ambas mantuvieron una estrecha relación con la reina Catalina de Lancaster. Lo anterior, las coloca en una posición que les permite gozar de la credibilidad de su entorno, puesto que tienen acceso a los círculos vinculados con el poder político y social. Para el caso, Cortés Timoner señala:

Los primeros textos más o menos históricos compuestos por mujeres surgirán de las capas altas y poderosas en el ámbito político o/y religiosos. Serán palabras de reinas, princesas, camareras y acompañantes de la corte, o bien, religiosas con gran carisma y poder espiritual. Este tipo de mujeres podían haber recibido ciertas enseñanzas, y podían haber adquirido la autoridad suficiente que diera credibilidad a sus palabras (Cortés, 2006: 128).

Recordemos que ambas autoras, también, hacen una presentación de sí mismas al inicio de sus obras. En el caso de doña Leonor se presenta de la siguiente manera: «soy hija de dicho maestre que fue de Calatrava en tiempos del señor rey don Pedro […]. Este maestre, mi padre, descendía de la casa de Aguilar […]. Y, como he dicho, soy hija de doña Sancha Carrillo sobrina y criada en casa del señor rey don Alfonso» (Rivera,1999: s.p.).  Así pues, deja clara su posición social y sus vínculos de la misma manera que lo hace sor Constanza cuando en los folios 26 y 27 menciona el nombre de sus padres y otros parientes.

           Nos encontramos entonces ante dos mujeres pertenecientes a la misma época, pero que viven situaciones de vida de cierta manera opuestas. Por un lado, Constanza de Castilla es una mujer religiosa cuyo objetivo se basa en la enseñanza de la tradición cristiana y, según algunos críticos, sus narraciones están dirigidas para un público femenino, específicamente para sus hermanas de la congregación. Y por otro lado, tenemos las Memorias de Leonor López de Córdoba en las que encontramos una serie de relaciones basadas en su propia biografía y que, a diferencia de sor Constanza, están dirigidas a un auditorio mucho más amplio.

      A pesar de que la obra de López de Córdoba. y otras más de sus contemporáneas, no está orientada fundamentalmente a temas de tipo religioso y cristiano «de esta tradición extraen modelos de representación femeninos con los que identificarse. Y entre esos modelos destaca, sin lugar a dudas, el de la Virgen María, en su doble faceta de madre y de maestra» (Navas, 2011: 106) y en ella proyectan la figura femenina que las autoriza.





Bibliografía:

CORTÉS TIMONER, M. Mar, “El testimonio de dos damas medievales: Leonor López de Córdoba y Elena Quottanner”, Arenal. Revista de Historia de las mujeres, vol 13, núm 1 (2006), pp.109-129.

 ____________, Ficha material “El Libro de oración de Sor Constanza de Castila”, Barcelona, UNIBA, 2016.
_____________, Ficha material “Florencia Pinar y la lírica cancioneril”, Barcelona, UNIBA, 2016.

 NAVAS OCAÑA, Isabel y José de la Torre Castro, “Prosistas medievales castellanas: autorías, auditorios, genealogías”, Estudios Filológicos, 47 (2011), pp. 93-113. 

PONCE ESCUDERO, Viana, “Florencia Pinar, la más luminosa. ¿Otro poema suyo?”, Medievalia 36 (2004), pp. 28-31.

RIVERA GARRETAS, M. Milagros, “La autobiografía y género femenino”, Lectora: revista de dones i textualitat (1999), 4- 5, pp.85-87.

 __________, (ed.), Vida y tragedias de Leonor López de Córdoba. Memorias. Dictadas en Córdoba entre 1401 y 1404. En línea: WILKINS, Constance, “El devocionario de Sor Constanza: otra voz femenina medieval”, Actas XII de la Asociación Internacional de Hispanistas, 1995, pp. 340-349.



1 comentario:

  1. Me sorprende gratamente descubrir quién fue la primera mujer en ser publicada con su propio nombre. Es muy interesante lo de Sor Constanza y el hecho de que se de valor a una literatura religiosa entre las mujeres escritoras. Me encanto leerte.

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